7 tips para aprender a controlar tu presupuesto

Todos sabemos que ahorrar no es tarea fácil, que lleva tiempo y que frecuentemente cometemos fallos que afectarán a nuestras finanzas. ¡Llegar a fin de mes puede resultar una misión imposible!

¿Sabes sacar el máximo partido a tus finanzas?

Es posible que conozcas algunos pequeños trucos y secretos para ahorrar. También es muy posible, que, al igual que la mayoría de familias con recursos medios, hayas solicitado un crédito personal en alguna ocasión, siempre y cuando reúnas los requisitos para pedir un préstamo. Pero ¿realmente sabes hacerlo de forma inteligente?

El primer mandamiento para ahorrar es llevar un estricto control de los gastos. Es importante tener asimilados una serie de hábitos, una gran disciplina para evitar todas las tentaciones y estímulos que hay en nuestro entorno y saber luchar contra el consumismo que impera en la actualidad. ¿Quién no se ha arrepentido en alguna ocasión de haber quemado la tarjeta de crédito en compras impulsivas, que al final terminan en el rincón del olvido?

Ahorra en tus gastos diarios llevando un estricto control

Ahorrar puede llegar a ser más complicado que ganar dinero. Sin embargo, llevar un control de gastos no es tan complicado como pudiera parecer a primera vista. Tan solo se necesita un poco de tiempo para habituarse a equilibrar los gastos e ingresos. Lee con atención los siguientes consejos y… ¡ponlos en práctica!

Registra todos tus gastos

Todos los días gastamos pequeñas cantidades casi sin darnos cuenta, pero que prolongadas en el tiempo pueden convertirse en una considerable fuga de dinero. Antes de comprar artículos que no sean de primera necesidad, párate a pensar si realmente lo necesitas. Al comprar de forma responsable evitará que termines pagando artículos y productos que realmente no necesitas.

Manteniendo un exhaustivo control de todos tus desembolsos podrás ver más fácilmente en que estás gastando más y por donde se te está escapando ese dinero que te hace falta para realizar otros pagos y que no te permite ir generando algún ahorro.

Una buena idea es ir registrando todos estos movimientos en una tabla de excel o en una de las muchas aplicaciones móviles que existen para ello.

Evita lujos superfluos e innecesarios

Analiza todos tus gastos y distingue entre los que son imprescindibles o muy importantes para ti y aquellos que son innecesarios y pueden ser sustituidos por otras alternativas más económicas.

Comprar más barato no significa renunciar a la calidad. El mismo producto puede tener un precio más caro o más barato dependiendo del supermercado o la tienda en que lo adquieras. También es interesante prestar atención a las famosas “marcas blancas”. Algunas de ellas son tan buenas como los productos de marca, pero no siempre es así. Antes de elegir, lee con atención la etiqueta con la información del producto.

Considera dejar el coche en casa y tomar el transporte público, No solo es más barato, económico y ecológico sino que también resulta más saludable.

Elimina o reduce el número de veces que comes fuera de casa, o pide el menú en lugar de los platos a la carta. Piensa bien cuál es el motivo por el que compras productos de ciertas marcas más caras e intenta reemplazarlas por otras con una mejor relación calidad-precio. Y así con un sinfín hábitos de consumo adquiridos.

Poniendo en práctica todos estos nuevos comportamientos te darás cuenta de todo lo que es posible ahorrar renunciando a ciertos lujos y costumbres.

Márcate unos plazos

Piensa en el ahorro que quieres conseguir y el tiempo en que lo quieres conseguir. Intenta que los plazos sean lo más realistas y específicos posible. A mayor nivel de descripción con las cantidades, el tiempo, y las acciones a llevar a cabo para conseguirlo, mejores resultados podrás obtener.

Por ejemplo: deseo ahorrar tanto dinero en tantos meses, y para ello voy a hacer esto y esto. ¡Bastará con describirlo y ponerle el máximo empeño!

No te marques metas desproporcionadas

Con unos objetivos demasiado ambiciosos lo único que conseguirás será una gran dificultad para observar los progresos que has conseguido con tu esfuerzo y perder la motivación. Sin embargo, con unas metas más humildes y realistas podrás ver como tus esfuerzos valen de algo al ir obteniendo resultados. Esto te hará ganar motivación y seguir con más fuerza que nunca.

Un buen método es marcarse un propósito general más amplio y elevado, y dentro de este unas metas más concretas que ir logrando poco a poco hasta llegar al objetivo final.

Nada de plazos

El banco no te regala nada. Comprando cualquier artículo a plazos significa que va a haber que pagar una comisión y todo saldrá más caro, pudiendo aumentar los gastos hasta un 50 % en una sola compra. Y esto contando con que no haya retrasos en el pago, en cuyo caso la comisión puede ascender hasta la friolera de un 80 % del precio inicial. Si estás tratando de ahorrar, habrá que desechar esta opción.

Paga con la tarjeta de crédito

Utilizando la tarjeta para realizar tus compras, es mucho más fácil llevar un registro de los gastos y saber la cantidad y el momento exacto de la compra. Además, con la tarjeta de crédito evitarás la tentación de darte algún capricho y te centrarás en lo realmente importante. Eso sí, cuidado con las posibles comisiones derivadas del uso de la tarjeta, especialmente fuera del país, ya que lo conseguido por un lado puede perderse por otro. Hay que cuidar todos los detalles.

No pagues lo que no has consumido

Seguramente alguna vez te habrás visto en la situación de haber quedado a comer o cenar con varias personas y hayáis quedado en repartir la cuenta entre todos. No tienes por qué hacerlo si tú has sido el que menos has consumido. Que cada uno pague lo suyo.

Esto puede darte un poco de vergüenza, pero no tengas miedo porque tus amigos o familiares lo entenderán y lo respetarán. Puede parecer una tontería, pero actos de este tipo te ayudarán mucho con tus finanzas.

¡Esperamos que estos consejos te ayuden a mantener tus gastos superfluos bajo control!