Cómo ahorrar en tus vacaciones y disfrutar al máximo de tu viaje

Después de todo un largo año de trabajo, seguro que te mereces unas vacaciones por todo lo alto. Para disfrutar a tope de tus días de descanso no necesitas tirar la casa por la ventana. ¿Quieres saber cómo ahorrar y pasar unas vacaciones inolvidables?

¡Las vacaciones son para disfrutarlas!

Aunque esta afirmación pueda resultar una obviedad, no lo es tanto. ¿Quién no se ha arrepentido de haber vaciado la tarjeta durante los días de vacaciones sin pensar en el momento de la vuelta? ¿Realmente merece la pena no reparar en gastos durante unos días y después pagar las consecuencias durante muchos meses?

Realizar un viaje durante los días de vacaciones no tiene porqué acabar con todos nuestros ahorros. Hay que tener presente que para disfrutar a tope solo se necesita buena compañía. Y de igual forma que no hay que dilapidar, tampoco hay que quedarse en casa por falta de liquidez instantánea. Hoy en día, se posible pedir préstamos rápidos de hasta 1000 euros con solo el dni para escapar de la rutina durante unos días. El único requisito al solicitar este tipo de financiación, es tener la seguridad de que podremos devolver el dinero del préstamo en los plazos y condiciones pactadas. ¡Recordemos que el objetivo es ahorrar, no crear un problema extra!

Trucos para ahorrar en las vacaciones

Si uno se toma la pequeña molestia de organizar y planificar un viaje por su cuenta en lugar de contratar un paquete todo incluido que ofrezca una agencia de viajes, notará como su cartera finalmente se lo agradece.

Investigando un poco acerca de los alojamientos más económicos y los restaurantes menos turísticos, o sacando tu billete con antelación, el presupuesto será mucho más reducido de lo que pensabas.

Los factores más importantes a tener en cuenta en el momento de planificar un viaje son:

Transportes

La primera opción a la hora de viajar suele ser el avión, más cómodo y rápido. Si esa es tu elección, no lo dejes para última hora y procura sacar los billetes con suficiente antelación, unos 3 o 4 meses antes del viaje.

También es importante no viajar cuando todo el mundo lo hace, por lo que, si no estamos obligados a salir en una fecha determinada, conviene evitar mediados y finales de mes, así como finales y principios de semana.

Ahora bien, el avión no siempre es la opción más económica, y para distancias más cortas el coche puede ser la elección adecuada, ya sea propio o alquilado, o incluso compartiéndolo con otras personas. De esta forma no solo repartiremos gastos y por tanto ahorraremos una cantidad nada despreciable en el trayecto sino que también seremos más respetuosos con el medio ambiente.

Tampoco hay que olvidarse de otros transportes convencionales como el autobús o el tren, opciones bastante asequibles y donde podemos encontrar interesantes descuentos por grupos, familia numerosa, mayores de 65 años, carnet joven, etc.

Una vez lleguemos a nuestro destino, será necesario desplazarse por la ciudad o la zona que queremos visitar. Con los bonos o tarjetas turísticas tendremos a nuestra disposición todo el servicio de transporte público, que comparados con las tarifas estándar y bien aprovechados, pueden suponer un ahorro considerable.

Alojamiento

Si lo que estamos buscando es ahorro, quizá un hotel de 4 o 5 estrellas no sea la mejor alternativa, aunque a veces es posible encontrar ofertas y chollos muy interesantes. Centrándonos en la relación calidad-precio, hay numerosos establecimientos que a priori es posible que no hayan sido planteados, como hostales o campings, y sin embargo, en muchas ocasiones mejoran a hoteles de rango medio y con un precio mucho más económico. En cuestión de alojamientos, no resulta difícil encontrar alojamientos a la medida de nuestro bolsillo, dada la gran oferta turística que existe en nuestro país.

Otra opción muy interesante es el alquiler, donde, a costa de perder algunos servicios que ofrecen los hoteles, se pueden encontrar apartamentos magníficos y reducir el gasto diario en alojamiento hasta un 50% e incluso más, que lo que pagaríamos en caso de estar hospedados en un hotel.

También es fundamental tener muy claro lo que vamos a hacer, y en función de ello escoger la situación del alojamiento. Si lo que queremos es visitar a fondo una ciudad, lo habitual es que los lugares y monumentos más importantes se encuentren en el centro o relativamente cerca, por lo que gastarse algo más en un hotel céntrico merecerá la pena. En cambio, si lo que buscamos es hacer un montón de excursiones y perdernos por los parajes naturales de la zona, lo ideal sería elegir una ubicación más periférica.

Comidas

Cuando se emprende un viaje a otro país o región con una distinta cultura gastronómica, sería estupendo poder sentarse cada día en un buen restaurante a disfrutar de los manjares propios del lugar. Sin embargo, esta práctica está bastante reñida con el ahorro que estamos buscando. Sin embargo hay muchas opciones para que el gasto en comida no suponga la mitad de los fondos del viaje:

Conocer la ubicación del supermercado más cercano es fundamental, ya que este nos puede solucionar el desayuno, y si disponemos de cocina y nuestro presupuesto no es muy elevado, también la cena.

Si no confiamos en los supermercados locales, una buena costumbre es llevar comida envasada. En este caso lo más práctico es comprar tus embutidos favoritos y envasarlos al vacío, lo cual no supone ni un gran esfuerzo económico ni un estorbo en la maleta, ya que apenas ocupa espacio.

Otro buen ejercicio a la hora de ahorrar en comida es frecuentar los mercadillos autóctonos, donde es posible comer perfectamente y degustar auténticas delicias a un precio mucho más reducido que en muchos restaurantes de la zona.

Con estos trucos de ahorro, podrás disfrutar a tope de tus merecidos días de descanso sin que tus finanzas se resientan. ¡Felices vacaciones!