Toda operación de crédito que se adquiera como deuda, debe haberse tomado como decisión mesurada, meditada y sobre todo consensuada entre los responsables. Suena ilógico que alguien sea capaz de comprometerse a deudas que luego no pueda enfrentar, pero lamentablemente, esta situación se sucede con más frecuencia de la deseada.

Los particulares y pequeñas empresas han adquirido sus obligaciones de crédito confiando en la continuidad de sus ingresos. Desafortunadamente esta condición no puede ser garantizada y muchas veces, las obligaciones se convierten en impagos que pueden ahogar financieramente a los miembros de una familia o a los socios de una empresa.

Estos últimos años, la caída del consumo ha desencadenado una crisis que ha afectado todos los sectores productivos del país. En consecuencia, muchas empresas han tenido que cerrar, acumulando sus deudas en concurso de acreedores y, sobre todo, dejando a familias enteras sin ingreso alguno. Las deudas han ido acumulándose a tal punto que la suma de la hipoteca, el crédito del coche, las tarjetas de crédito y otras operaciones con obligación de pago mensual, se van acumulando hasta llegar a situaciones límites como los embargos.

reunificación de deudasPor fortuna, antes de entrar en esa espiral en declive, siempre que se plantee a tiempo, la solución podría encontrarse en la Reunificación de Deudas. Esta figura de crédito consiste, tal como su nombre lo indica en la reunificación de préstamos y deudas en un solo importe, con el nuevo cálculo de unos intereses acordados y unas nuevas condiciones de crédito. Así, el afectado pasará de tener muchas deudas y varias cuotas a pagar a una única deuda con un único importe a liquidar mensualmente. El importe de la cuota resultante resultaría ser considerablemente menor a la suma de todas las cuotas anteriores a esta operación de refinanciación.

Las deudas que pueden reunificarse en este tipo de operaciones consisten en cualquier obligación de crédito que se tenga como: hipoteca, cuota mensual de coches o cualquier vehículo, compras a crédito en almacenes, agencias de viaje, grandes electrodomésticos, tarjetas de crédito, préstamos bancarios o de prestamistas privados, entre otros.

La primera entidad a la que debe recurrir un particular o empresa que se sienta afectado por el impago de sus obligaciones y quiera considerar una reunificación de deudas, debe ser a su banco. Los bancos no suelen trabajar la reunificación de deudas, pero tienen el deber de considerarlo como solución cuando uno de sus clientes lo solicite. ¿Y por qué debe ser el banco la primera entidad en considerarlo? Pues bien, generalmente la deuda de crédito más elevada que suelen tener las personas y empresas, suele ser un préstamo hipotecario. Como para tal transacción la garantía ejecutable es el mismo inmueble motivo de la operación, se considera que el banco es quien debe considerar dar una salida al cliente para recuperar su inversión y no ejecutar su garantía.

En el caso de que un banco deniegue una reunificación de préstamos a su propio cliente, éste siempre tendrá la opción de recurrir a un intermediario financiero. Los intermediarios financieros pueden ser de dos tipos:

  • Las mismas empresas financieras privadas que se dedican a realizar préstamos y créditos, y que asumen la deuda total del interesado, adquiriendo éste una nueva y única obligación de pago.
  • Los Negociadores Bancarios, que son empresas o particulares que se encargan de negociar con diversas entidades bancarias y financieras las condiciones de una reunificación de deudas para un interesado.

La reunificación de préstamos representa una ventaja considerable para personas y empresas que se sienten asfixiadas por sus pagos. El importe total de las deudas pendientes se suma en un único importe adeudado, es decir un nuevo capital a ser pagado. El nuevo importe a liquidar mensualmente por la reunificación de todos los préstamos pendientes en una sola cantidad deudora, pasa a ser menor que la suma de todas las cuotas mensuales de las deudas por separado. Así, el afectado pasa de tener varias deudas a tener una deuda única, que le exige una cuota de liquidación mensual por la cual sí que puede responder. Además, al reunificar una deuda, el nuevo capital resultante funciona como una hipoteca, por lo que permite amortizaciones al capital adeudado originalmente. Los negociadores bancarios pueden conseguir mejores condiciones a los clientes.

Naturalmente, los inconvenientes de acceder a una reunificación de deudas existen. De hecho, se trata de una operación donde, quien recurre en auxilio del afectado, debe resultar beneficiado, ya que de lo contrario no se consideraría una inversión. Así, las condiciones de una reunificación de préstamos incluyen que:

  • El nuevo y único importe del capital adeudado se incrementa. A la suma de los capitales pendientes de pago, se deben añadir gastos y diversas comisiones como: comisión de estudio, de apertura, de contratación, de cancelación de las deudas originales, comisión de intermediarios financieros, gastos de notaría, registro, impuestos, tasaciones y actos jurídicos, entre otros.
  • La nueva tasa de interés única que se aplica al capital resultante en la nueva deuda, es superior a las que anteriormente se hayan pagado por los diversos préstamos. Esto se debe a que el principal beneficio de la empresa o particular que financie la reunificación de deudas, se encuentra en el cobro de esta tasa de interés.
  • El lapso de tiempo para aplazar la nueva deuda, se extiende y, en consecuencia, a mayor plazo de pago, la cantidad de intereses pagados también aumenta.
  • Los intermediarios financieros suelen cobrar honorarios considerables en función a su trabajo.

Requisitos Generales para solicitar una Reunificación de Deudas:

Cada caso de reunificación de deudas tiene sus condiciones particulares. A continuación, se nombran los requisitos generales que se necesitan para acceder a solicitar una reunificación de préstamos, ya sea ante el banco del que se sea cliente o ya sea con un intermediario financiero:

  • Datos de identificación personal y de contacto: nombre, apellidos, DNI o NIE, dirección y teléfono, entre otros.
  • Que, entre las deudas a unificar, se encuentre un bien inmueble, es decir una hipoteca. En su defecto se debe aportar una garantía o aval hipotecario aparte.
  • Nómina salarial y contrato de trabajo, o certificación de ingresos y declaración de la renta según lo presente un trabajador por cuenta ajena, un autónomo o un empresario.
  • Escrituras de compraventa y escrituras notariales de los préstamos de los inmuebles implicados en la operación.
  • Tasaciones de los inmuebles involucrados.
  • Para este tipo de operación financiera, lo más probable es que sea estrictamente necesario, que el solicitante no aparezca inscrito en ficheros de morosidad como RAI o ASNEF.

La reunificación de deudas es un producto financiero de último recurso para responder a los impagos de las obligaciones adquiridas en crédito. Es una solución que debe ser considerada únicamente cuando otras opciones no sean posibles, ya que como se ha explicado, el importe de liquidación final de capital más sus intereses, suele ser bastante más elevado que el original. Si bien, la reconversión de las deudas originales en una sola cuenta, con una cuota de liquidación mensual considerablemente inferior a la suma de las cuotas anteriores, es una ventaja tremenda a corto plazo, esta situación debe tomarse como una llamada de atención para los afectados, para que reconsideren sus hábitos financieros y de gasto. Si se tiene la oportunidad de salvar las deudas recurriendo a esta figura financiera de auxilio, debe intentarse cumplir con ella a cabalidad con el nuevo compromiso, ya que la ampliación del plazo de una deuda de refinanciación o un cambio de condiciones en la misma son realmente raros de conseguir, y en el caso de contar con ello, los nuevos intereses a pagar serían realmente elevados.